Intimidar a la tecnología

La mala gente se identifica mejor con una ideología de derechas

2020.08.13 11:28 claroquiepodemos La mala gente se identifica mejor con una ideología de derechas

Cuando tengas un debate con algún amigo, familiar o cuñao de derechas diles que, desde un punto de vista antropológico, la derecha representa el instinto más primario de la especie, y la izquierda el más evolucionado.
“La mala gente se identifica mejor con una ideología de derechas” por eso siempre votarán a un partido de derechas. Hay gente que ya viene de “fábrica” con mucha maldad, y otros al contrario. Las condiciones de la vida te pueden hacer cambiar, pero siempre el instinto primario va a ser el predominante.
Las ideologías de derechas son más cercanas a los instintos primarios. Cuando las cosas se tuercen, el sálvese quien pueda ha permitido a la humanidad sobrevivir y no extinguirse. Robar, mentir, acosar, intimidar, manipular... permite mejorar tu status y calidad de vida. Pero no solo a los que consiguen ese estatus por sus malas prácticas, también gente sin mentalidad “primaria” prefiere cobijarse a su sombra, ya que así también mejoran su calidad de vida. El exceso de estas malas prácticas provoca conflictos, por eso cada tribu o pueblo crea sus propias leyes. Pero no nos engañemos, las leyes se han hecho siempre principalmente para defender a los ricos de los pobres, no para tener una sociedad más justa.
La izquierda no es más que una oposición para que los instintos más primarios no sean la norma predominante en una sociedad donde las necesidades básicas están cubiertas. La izquierda es la que denuncia y persigue al que roba, miente, acosa, intimida, manipula, adoctrina en creencias, impide progresar, etc. Por eso la derecha se defiende acusando a la izquierda de cosas inventadas, cuando no de sus propios defectos. La derecha permite todo esto dentro de unos límites, por eso el capitalismo y el neoliberalismo se asocian mejor con una ideología de derechas.
En una sociedad precaria, como podrían ser estados de guerra, hambrunas, condiciones ambientales extremas, etc, los instintos primarios son los predominantes. Estas etapas de la historia de la humanidad son la norma, por eso en las sociedades siempre ha predominado una ideología conservadora y de derechas. Mientras que cuando han florecido las civilizaciones los instintos primarios ya no se llevan tanto a la práctica y quedan como lo que son, meros instintos que nos sacarán del apuro cuando vengan mal dadas.
Pero en una sociedad avanzada como la nuestra, donde la ciencia y la tecnología permiten vivir con nuestras necesidades básicas cubiertas, no es necesario echar mano de esos instintos primarios para obtener una calidad de vida superior. Sin embargo, la avaricia y otros instintos muy arraigados, han permitido a la humanidad que el capitalismo se asiente e incluso sea aceptado por la izquierda.
¿Pero consideras aceptable utilizar, explotar, manipular, engañar y dañar a otros para obtener fama, riqueza o poder? ¿No dudas en intimidar, acosar y apartar a quienes se interponen en tu camino, para alcanzar tus objetivos y mejorar tu estatus? ¿Apruebas comprar bebés a mujeres pobres y pagar por sexo, sí o no? ¿Prefieres sacrificar lo que haga falta a tus intereses, a intentar conciliarlos con los ajenos para no perjudicar a nadie? ¿Te preocupa el futuro del planeta y de la humanidad, o no te importa arruinarlos si con ello obtienes un beneficio personal?
Estamos hablando de elegir entre dos formas diametralmente opuestas de concebir la existencia: o con los demás, o contra los demás (y que gane el mejor, a ser posible tú, que para eso eres más alto, más listo y más guapo).
Antropológicamente la mujer representa la izquierda y el hombre la derecha, porque el hombre siempre ha sido dominador y la mujer sumisa. Una sociedad matriarcal es más cercana a una ideología de izquierdas. La mujer ayuda a toda su prole a subsistir en igual de condiciones, no prioriza. El hombre sin embargo prefiere que predomine en su prole la ley del más fuerte, al fuerte se le ayuda y se premia y al débil se le aparta o abandona. Este instinto lo tiene más arraigado porque el hombre siempre se ha encargado de cazar, luchar y defender su territorio.
Obviamente, no existen razas puras de personas de izquierdas o de derechas, sino cruces y variedades diversas con mayor o menor grado de desviación del modelo. Por eso podemos ver a gente que presume ser de izquierdas pero tiene un temperamento que se acerca más a una ideología de derechas; y al contrario, vemos gente que por intereses vota antes a un partido de derechas pero sin embargo su temperamento es más amable y más de izquierdas. Esto se debe a que no siempre podemos hacer lo que nos gustaría, el instinto de supervivencia nos obliga en ocasiones a comportarnos de manera más primaria y retrógrada. El miedo y las circunstancias obligan a los humanos a comportarse de forma muy distinta a cómo sienten y les gustaría. Es por eso el discurso del miedo "derechiza" a la pobalción.
Estos instintos primarios los tenemos todos en mayor o menor grado, incluso los que tenemos ideología de izqueirdas, aunque luchemos contra ellos, por eso resulta evidente que no tratamos con la misma deferencia a los de "dentro" (los miembros de nuestra propia familia, círculo, nación, religión o profesión), que a los de "fuera" (extraños, inmigrantes, extranjeros, clientes desconocidos, etc.), por poner solo un ejemplo.
Deberíamos aceptar que las soluciones de la izquierda decimonónica han sido en ocasiones peores incluso que las de derecha, y no se puede afirmar que haya cometido menos errores que su rival. Sacrificar el individuo a la comunidad no es mejor que sacrificar la comunidad al individuo. Se trata de dos planteamientos igualmente nefastos. Pero este es otro debate, la izquierda decimonónica debería dejar paso a una izquierda del siglo XXI. Sea como fuere, por desgracia, a la mayoría de los humanos lo colectivo nos motiva menos que lo individual, razón por la que nos resulta tan difícil construir un proyecto común solvente.
Un votante de derechas te dirá que él no es una mala persona, que la mentalidad típica de la derecha es la del león: sostener que la vida es una selva y que cada cual tiene que abrirse camino en ella a zarpazos. Y así educan a sus hijos. La de la izquierda en cambio es intentar trascender nuestra innata condición animal. La primera cree en un orden jerárquico natural de seres superiores e inferiores; de cazadores y presas; de ganadores y perdedores; y la segunda en la equidad, en una sociedad digna para todos, sin señores ni siervos.
Todo esto no significa que la gente de derechas sea menos inteligente, instruida o capaz que la de izquierdas. Al contrario, debido a la posición más elevada que ha ostentado históricamente en la sociedad, ha disfrutado habitualmente de mayores recursos, preparación y conocimientos que ella.
Ahora nos queda debatir si el león es “mala gente” o si nosotros debemos dejar de lado nuestros instintos más primarios de lado. Creo que ese equilibrio es el que nos ha permitido, por una parte evolucionar (izquierda) más que otros animales, pero por otra ha permitido no extinguirnos (derecha). La pregunta es si es necesario mantener vivos esos instintos si nuestra sociedad actual sigue evolucionando de forma tan acelerada hacia una sociedad donde las máquinas nos protegerán de todos los peligros.
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